Saludan restitución de obra de Franz Marc expoliada por nazis

cuadro Los zorros de Franz Marc
Una mujer observa el cuadro “Los zorros” de Franz Marc (1880-1916). Foto: Marcel Kusch/dpa/Archivbild

Düsseldorf (Alemania), 30 abr (dpa) – La organización Claims Conference saludó hoy la decisión del concejo municipal de la ciudad alemana de Düsseldorf de devolver una importante obra de arte del expresionista Franz Marc a los herederos de su antiguo propietario judío.

“En esta decisión se consideran las circunstancias específicas del caso, así como el elemento moral”, manifestó Rüdiger Mahlo, representante de la Claims Conference en Alemania.

La organización fundada en 1951 aboga por compensaciones para los supervivientes del Holocausto y también respalda medidas en pos de la restitución de arte y bienes culturales sustraídos a judíos durante el nazismo.

El concejo municipal de Düsseldorf resolvió el jueves devolver la obra expresionista “Die Füchse” (“Los zorros”) de Franz Marc a los herederos de su otrora propietario Kurt Grawi (1887-1944).

Previamente, había tenido lugar una extensa disputa judicial, y por último la Comisión Asesora para Casos de Arte Robado había recomendado su restitución.

“Para los herederos de Grawi, entre ellos la esposa de uno de sus dos hijastros, asimismo perseguidos, la restitución de la obra de arte representa una corrección tardía de la injusticia nacionalsocialista”, aseguró Mahlo.

El representante de la Claims Conference en Alemania recordó que, después de su encarcelamiento, el banquero Grawi debió huir de Alemania con diez Reichsmark (marcos del Reich) en la billetera y logró llevarse furtivamente esta obra de arte de Alemania al exterior y venderla.

Según explicó, sin la persecución nacionalsocialista y las penurias económicas que provocó intencionadamente, Grawi no se habría desprendido del cuadro, que es una de las obras clave del expresionismo alemán.

La obra de arte cubista, cuyo valor es estimado en 14 millones de euros (casi 17 millones de dólares), llegó a Düsseldorf en carácter de donación y pertenece a las principales piezas del Museo Kunstpalast.

La restitución desató una fuerte controversia debido a que la obra de arte fue vendida después de que se concretara la emigración de Grawi.