La AEP y la SEMA respaldan el informe de la Comisión Europea sobre redes sociales y protección de menores al considerar positivas las medidas de seguridad infantil en línea.

La Asociación Española de Pediatría (AEP), a través de su Comité de Promoción de la Salud (CPS), y la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA) valoraron favorablemente el informe del Grupo Especial sobre Seguridad Infantil en Línea presentado por la Comisión Europea sobre la protección de los menores en las redes sociales.
Según informaron este martes las sociedades científicas, esta iniciativa llevará a una regulación común que refuerce la seguridad de niños y adolescentes frente a los riesgos asociados al uso de las redes sociales y otros servicios digitales.
No obstante, consideraron que debe entenderse como un punto de partida y confiaron en que el futuro desarrollo legislativo permita incorporar progresivamente la evidencia científica más reciente sobre salud infantil y adolescente.
Las dos sociedades científicas destacaron que el documento europeo proponga reforzar los sistemas de verificación de edad, avanzar hacia un diseño más seguro de las plataformas digitales (safety by design) y establecer medidas específicas para proteger a los menores frente a contenidos y funcionalidades potencialmente perjudiciales.
A este respecto, el coordinador del Comité de Promoción de la Salud de la AEP, el doctor Julio Álvarez Pitti, aseguró “qué la Comisión Europea sitúe la protección de la infancia en el centro de la futura regulación digital supone un avance muy importante».
EVIDENCIA CIENTÍFICA
Ambas sociedades subrayaron, sin embargo, que las medidas propuestas por la Comisión Europea son todavía modestas frente a las planteadas por la AEP en su Plan Digital Familiar (PDF), una guía de recomendaciones para el entorno digital de niños y adolescentes, que se lanzó en 2023 y fue actualizándose conforme a la evidencia científica disponible.
De hecho, indicaron los pediatras, el documento publicado por la Comisión Europea no llega a establecer unas recomendaciones específicas de tiempo de uso a partir de los tres años de edad. Sin embargo, el PDF de la AEP recoge amplia evidencia científica que plantea una mayor protección en las primeras etapas de la vida.
Así, se aconseja evitar cualquier exposición a pantallas entre los 0 y los 6 años, salvo excepciones para contacto social y bajo supervisión de un adulto.
Entre los 7 y los 12 años, se recomienda no superar una hora diaria de uso, con independencia del tipo de dispositivo o plataforma utilizada, y entre los 13 y los 16, menos de dos horas, incluyendo el tiempo escolar y los deberes.
REDES SOCIALES
En cuanto a las redes sociales, la propuesta europea establece restringir el acceso hasta los 13 años y dejar a partir de esa edad un margen mayor de autonomía progresiva. Los pediatras españoles, por su parte, recomiendaron retrasar todo lo posible a partir de los 13 años la edad del primer móvil inteligente (con conexión a internet), así como el acceso a redes sociales.
De hecho, señaló la presidenta de la SEMA, la doctora María Angustias Salmerón, «sabemos que la adolescencia temprana continúa siendo una etapa especialmente vulnerable desde el punto de vista del neurodesarrollo y creemos que las futuras regulaciones deberían seguir incorporando ese conocimiento para ofrecer la máxima protección posible a niños y adolescentes».
Los expertos recordaron que, durante la adolescencia, las áreas cerebrales relacionadas con la recompensa, la búsqueda de aceptación social y la respuesta emocional maduran antes que las responsables del autocontrol, la planificación y la toma de decisiones.
Esta diferencia favorece una mayor vulnerabilidad frente a los mecanismos de diseño persuasivo de muchas plataformas digitales, especialmente aquellos orientados a maximizar el tiempo de uso y la interacción.
Por lo tanto, la posición de la AEP y la SEMA se fundamenta en una creciente literatura científica[i] que relaciona el uso inadecuado de las tecnologías digitales con múltiples efectos sobre la salud física, mental y el desarrollo de niños y adolescentes.