El nuevo satélite meteorológico europeo MTG-I2 cuenta con tecnología desarrollada por siete diferentes empresas españolas, que será clave para su operación desde tierra y para el procesamiento de los datos que utilizarán los servicios meteorológicos. El aparato reforzará la vigilancia de tormentas severas y rayos desde una órbita geoestacionaria situada a unos 36.000 kilómetros de altitud.

MTG-I2 (Meteosat Third Generation-Imager 2) es el segundo satélite de imagen de la nueva generación Meteosat, un programa desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA) para Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos (Eumetsat). Su lanzamiento está previsto desde el Puerto Espacial Europeo de Kourou, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Ariane 6. La ESA lo retrasmitirá en directo a través de su canal en Youtube.
La misión incorpora dos instrumentos principales: el Flexible Combined Imager (FCI), capaz de obtener imágenes completas de la Tierra cada diez minutos y de Europa y el norte de África cada 2,5 minutos, y el nuevo Lightning Imager (LI), diseñado para monitorizar de forma continua la actividad eléctrica de las tormentas desde el espacio.
Según los datos facilitados por la compañía española GMV, que participa aportando tecnología clave para la misión, «cuando la constelación Meteosat de tercera generación esté plenamente operativa generará al menos 50 veces más información que la generación anterior de satélites meteorológicos europeos».
La participación española se centra especialmente en el segmento terreno. GMV desarrolló el Mission Operations Facility (MOF), una infraestructura que integra sistemas esenciales para el control y operación de la nueva flota de satélites geoestacionarios. Estos sistemas permiten supervisar el estado del satélite, enviar comandos, planificar actividades y controlar su posición orbital.
Esta compañía comunicó hoy que también participa en la cadena de procesamiento de datos de los instrumentos de MTG-I2. Entre otras tareas, ha desarrollado herramientas «para validar la calidad de la información captada y una parte relevante del sistema operacional encargado de transformar las observaciones realizadas desde el espacio en productos útiles para los servicios meteorológicos».
Por su parte, la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae), subrayó que la industria espacial española ha desempeñado «un papel destacado» en el desarrollo de MTG-I2. Airbus Defence and Space España ha sido responsable de la estructura y del control térmico del Flexible Combined Imager (FCI), el principal instrumento de observación del satélite, además de diversos elementos estructurales de la plataforma.
Por su parte, Airbus Crisa ha suministrado la unidad encargada de gestionar y distribuir la energía eléctrica del satélite, así como componentes esenciales del sistema de refrigeración que permite que los sensores infrarrojos operen a temperaturas extremadamente bajas para captar con precisión la radiación térmica terrestre.
La aportación española incluye también a Alter Technology, que ha participado en el suministro y validación de componentes electrónicos y en campañas de ensayos; y a Inventia Kinetics, Lidax y Thales Alenia Space España, que han contribuido con diferentes desarrollos tecnológicos integrados en la misión.
Tedae añadió que esta amplia participación refuerza la posición de España como uno de los socios industriales más relevantes del programa europeo Meteosat de tercera generación.
UNA CAPACIDAD SIN PRECEDENTES
La ESA, por otro lado, destacó este miércoles que MTG-I2 aportará capacidades sin precedentes para la vigilancia meteorológica sobre Europa y el norte de África, mejorando especialmente la predicción inmediata de tormentas y otros fenómenos severos, el seguimiento de tormentas extremas, la emisión de avisos de riesgo y la alimentación de los modelos de predicción del tiempo, con aplicaciones que abarcan también ámbitos como la seguridad aérea y la vigilancia climática.
La agencia subrayó además que el lanzamiento marcará un hito para Ariane 6, que realizará por primera vez una misión hacia una órbita de transferencia geoestacionaria, la más distante alcanzada hasta la fecha por el lanzador europeo.