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Rumbo a Indonesia

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(Naberco) – Asia es un continente repleto de excentricidades. La gastronomía, arquitectura, creencias, tradiciones y estilo de vida de los asiáticos suele ser muy diferente a la que conocemos en el mundo occidental.

No obstante, dentro de tan grande continente, cada país tiene a su vez sus propios misterios y costumbres autóctonas. Entre las maravillas que esconde Asia, se encuentra un país insular ubicado entre el Sudeste Asiático y Oceanía. Este singular territorio se llama Indonesia, oficialmente denominado: República de Indonesia.

La República de Indonesia comprende según la Agencia Nacional de Coordinación de Indonesia para Encuestas y Mapas, un archipiélago de 13,466 islas, de las cuales, 922 están habitadas permanentemente.

Visitar Indonesia puede resultar una experiencia inolvidable para los amantes del turismo. En este post te mencionaré algunos lugares que no puedes dejar de ver, si en algún momento decides conocer este singular territorio.

En primer lugar, debes recorrer la isla de Bali. Esta isla es mundialmente conocida por ser la joya turística de Indonesia y la visitan cada año más de 3 millones de viajeros de todo tipo. Encontrarás paisajes inigualables que te dejarán sin aliento y tendrás contacto directo con su naturaleza realmente extravagante. Para largas distancias, te sugiero que alquiles un coche, ya que, el alquiler de un coche en Indonesia es increíblemente económico, alrededor de unos 20 euros al día.

En segundo lugar, es muy famosa la visita hacia los arrozales también ubicados en Bali. Los más accesibles desde Ubud son los de Tegallalang, que están a tan solo 15km de la ciudad. Aunque los mejores son los de Jatiluwih, a dos horas de Ubud. Además, al estar más alejados, normalmente concurre menos gente y puedes observarlos con más calma.

En tercer lugar, no puedes dejar de visitar las islas de Komodo y Rinca. Los míticos dragones de Komodo sólo se pueden encontrar en las islas de Komodo y Rinca, en la región de Nusa Tenggara. Hay varias formas de llegar hasta allí, pero sin duda la más divertida es embarcarse durante 4 días en un barco que recorrerá el litoral de varias de las islas de esta región, en una travesía en la que recorrerás cascadas y lagos interiores cuya belleza es celestial.

En cuarto lugar, es absolutamente recomendable adentrarse en el mundo submarino de Bunaken. Indonesia es uno de los países con mejor submarinismo del mundo y Bunaken se encuentra entre los sitios destacados del país, siendo además bastante accesible, a diferencia de otras remotas islas con también excelente buceo. Este Parque Natural Marino contiene el 70% de las especies que habitan el Océano Pacífico occidental y dicen que su buceo en paredes interminables siempre te sorprende con algo nuevo.

Y, por último, Indonesia es reconocido mundialmente por ser uno de los países donde mejor se surfea. Para los turistas, visitar Indonesia sin surfear en las playas de Kuta, es perder el tiempo. Kuta, es el epicentro de Bali en donde los puestos de ropa y suvenires inundan las estrechas callejuelas y la noche se fusiona con el día entre pubs y clubs. No obstante, Kuta es también el epicentro del surf en la isla. Sus kilométricas playas con largas olas la hacen perfecta para principiantes o expertos. Y lo más interesante es que no necesitas saber surfear para vivir esta experiencia, ya que en cualquier playa podrás alquilar una tabla y recibir unas lecciones básicas por un precio muy barato.

Soraya Andreina Pérez

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Livigno: Un plan perfecto para un viaje diferente

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Livigno

El restaurante Alpe Mine ofrece sabrosos platos regionales en una ubicación idílica. Foto: Larissa Loges/dpa

(dpa) – Situada en el corazón de los Alpes italianos, Livigno es la localidad más septentrional de la región de Lombardía, en el norte de Italia.

Su territorio no solamente ofrece a los turistas una alternativa para practicar deportes de invierno, sino también para gozar de las ventajas de su condición de zona libre de impuestos sobre ciertos productos.

A sus habitantes no les gusta hablar de ello: “Tenemos mucho más que ofrecer que gasolina y cigarrillos”, asevera Martina Bormolini, directora de Marketing de la Oficina de Turismo de Livigno.

Durante mucho tiempo, esta localidad fue muy pobre. “Vivíamos aislados del mundo exterior durante nueve de los doce meses del año. A veces, con temperaturas de 40 grados bajo cero”, informa la experta en turismo.

En 1953 fue acondicionada, para su uso también en invierno, la carretera a Bormio, ciudad próxima con atractivos turísticos y hoteles: “Por lo menos despejaban el camino después de las nevadas”.

Hoy en día se puede llegar a Livigno desde Suiza a través de un túnel de un solo carril, el Munt la Schera, de 3.385 metros de largo. El paso por el túnel es como atravesar una mina, pero el paisaje que se divisa una vez fuera de él es sobrecogedor: kilómetros de ondulada costa a lo largo del embalse del Lago Livigno.

Entre altas crestas aparecen poco después las primeras casas. El pueblo, de nueve kilómetros de longitud, no fue construido en círculo sino a lo largo.

Los primeros turistas llegaron a este pintoresco complejo turístico, situado a 1.816 metros de altura, en 1968. En realidad, no lo hicieron atraídos por la naturaleza, sino por la exención de impuestos, como confirma Bormolini. A partir de 1990 todo comenzó a cambiar lentamente, y el nuevo elemento distintivo pasó a ser el deporte.

El pueblo se promociona a sí mismo con condiciones óptimas para practicar deportes de invierno y con una amplia gama de actividades para deportistas recreativos y familias. En invierno, los turistas llegan en masa.

El verano, por otro lado, invita a disfrutar de la naturaleza y hacer largas caminatas solitarias. Livigno es, entre otras cosas, punto de partida de excursiones al Parque Nacional del Stelvio, uno de los más antiguos parques naturales de Italia.

El Valle delle Mina, un aislado valle con gastronomía rústica, es uno de los destinos preferidos. La caminata comienza en una pequeña iglesia en las afueras del pueblo y transcurre en subida por una pista de grava.

El sendero serpentea entre granjas dispersas, arroyos de agua cristalina, bosques de alerces, flores exuberantes, formaciones rocosas, puentes de madera y antiguas cabañas de pastores… el paisaje se vuelve cada vez más austero, pero no menos atractivo. De vez en cuando, el silencio es interrumpido por uno que otro ciclista que pasa a gran velocidad.

De repente, detrás de una curva, se divisa una pequeña cabaña. La Alpe Mine, a 2.192 metros de altura, está rodeada por una barrera contra avalanchas y yace solitaria en medio de altos picos.

Un par de bicicletas estacionadas, voces bajas. El restaurante Agriturismo Alpe Mine está muy concurrido. Ocho mesas de madera con bancos invitan a sentarse fuera; cuatro pequeños grupos de asientos en un área de juegos recuerdan que, incluso aquí, lejos de la civilización, los italianos nunca dejan de pensar en sus “bambini”.

El menú del día llega a la mesa fragante y acompañado de una sonrisa. El ragú con pasta, una especie de salsa boloñesa, sabe delicioso y a vacaciones. La reducida carta también ofrece un plato con salame y queso local, polenta o ñoquis: cocina típica en medio de la nada.

Pamela Viviani, de 45 años, es coautora del libro de cocina “Leina da Saor” (Avalancha de sabor) y demuestra que en la pequeña localidad de Livigno, de tan solo 6.400 habitantes, no se quieren descuidar las tradiciones.

Mientras prepara unas deliciosas albóndigas, la cocinera y propietaria del restaurante habla sobre la elaborada creación del libro en italiano e inglés.

El título por sí solo es un homenaje creativo-pragmático a la vida en las montañas, que también incluye las avalanchas. “La vida aquí solía ser dura. No se trataba de vivir, sino de sobrevivir”, explica Viviani. “Queríamos conservar y transmitir los platos tradicionales de la región”.

El libro consta de recetas de más de 30 cocineros y pasteleros que recopilaron, a través de conversaciones, los recuerdos de la infancia de los ancianos de la aldea: escribiendo, cocinando, degustando.

“Más sal, más mantequilla, etc., hasta que el plato sabía igual que en los viejos tiempos”, sonríe la italiana, y añade que, para muchos ancianos, fue muy emotivo poder volver a saborear sus recuerdos. Al final reunieron más de 100 recetas.

En el pasado no había muchos alimentos en la remota región de Livigno. “Pan, leche, harina, carne… se intercambiaba mucho. No había verduras ni frutas, solamente nabos”, señala Viviani.

También por esa razón es notable la variedad de recetas que hay, tanto tradicionales como modernas. “He creado una versión gourmet de la clásica sopa de leche que me recuerda a mi abuela, con patatas fritas de ortiga y salsa de tomate”.

Livigno quiere renovarse y al mismo tiempo mantener sus tradiciones. Su arquitectura está sujeta a estrictas normas: “No más de cuatro pisos, mucha piedra, mucha madera”, precisa Bormolini.

Al comienzo de la caminata hacia el Valle de Federia se encuentra, a la derecha, la granja de Benedett Raisoni, un granjero de 73 años. Este techador jubilado saluda amistosamente desde el tejado de su vivienda, que por supuesto repara él mismo. Un poco más tarde, y una vez abajo, saluda a sus visitantes con un fuerte apretón de manos.

Luego Raisoni habla de las tormentas de verano, en las que “esta vez solo se cayó la mitad de un frontón al río”, y se encoge de hombros. Las horas extras de trabajo no parecen asustarle.

Raisoni tiene un ambicioso proyecto: recultivar el centeno en el altiplano de Livigno. “Antes solía haber centeno en esta zona, hasta aproximadamente 1910”, informa el agricultor aficionado.

En los últimos años ha probado varias semillas adaptadas a las condiciones climáticas extremas, ha visitado ferias y ha hablado con otros agricultores. Hasta que finalmente dio con las semillas austriacas.

“Buen crecimiento, mucho centeno”, concluye Raisoni. En este caso, “mucho” es relativo: Los 100 kilogramos que logra cosechar se destinan a una panadería local, la Goloseria Galli, que ofrece su pan de centeno con el nombre “Benedett”.

¿Vale la pena el esfuerzo? “Siempre me he preguntado si sería posible volver a cultivar centeno en esta zona. Ahora he encontrado la respuesta y eso me satisface”, responde Raisoni, que en invierno hace queso, también en talleres para turistas. La leche de sus seis vacas va además a la lechería local.

Raisoni acomoda los tirantes de sus pantalones de trabajo; sus ojos azul-grisáceos parpadean brillantes bajo las tupidas cejas. “Alforfón”, dice, señalando uno de sus campos cercanos. El trigo sarraceno es su próximo proyecto. “Ahora quiero plantar semillas de alforfón ruso”.

A pocos minutos de la granja de Raisoni se encuentra otra atracción turística de la región: el Parque Larix.

Simone Nani, de 38 años, director del circuito de cuerdas altas, explica: “Después de la temporada hacemos el trabajo forestal; nuestra prioridad es proteger estos hermosos árboles viejos. Queremos divertirnos en la naturaleza sin dañarla”.

El circuito tiene diferentes niveles de dificultad y es apto para todos: niños y adultos, aficionados y profesionales. Nani y sus colegas muestran la técnica correcta con ayuda de arneses, cuerdas y ganchos. Los cascos de seguridad de color rojo, amarillo y naranja destacan entre el verde de los árboles.

El pago se realiza al final, la distancia recorrida es monitorizada a través de un chip en el casco. “El que tiene miedo no debería pagar por adelantado”, recomienda Nani.

El circuito de cuerdas altas es visitado todos los veranos por aproximadamente 10.000 personas. Según Nani, muchos regresan: “Para ver lo que tenemos de nuevo. Siempre estamos reconstruyendo y expandiendo”. Un enfoque creativo que se puede encontrar en muchos lugares de Livigno.

Cuadro de información: Livigno

Cómo llegar: A Livigno se llega, por ejemplo, a través del túnel Munt la Schera, abierto todo el año y sujeto a peaje. A través del Passo del Foscagno se puede llegar a Livigno durante todo el año, el Passo Forcola solo está abierto las veinticuatro horas del día en verano. Una buena alternativa es el Túnel de la Vereina, un túnel ferroviario con servicio de transporte de coches.

Recomendación: En la lechería local, la Latteria di Livigno, se puede visitar el proceso de elaboración de la leche, probar el queso del valle y degustar deliciosos helados caseros. El restaurante adyacente ofrece una vista panorámica. Via Pemont, 911, 23030 Livigno. (www.latterialivigno.eu)

Información: Azienda di Promozione e Sviluppo Turistico di Livigno, Plaza Plachéda / via Saroch 1098, 23030 Livigno (SO), Italia (Tel.: 0039 0342/97 78 00, E-Mail: info@livigno.eu, www.livigno.eu).

Por Larissa Loges (dpa)

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¿Viajamos a Helsinki?

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(Naberco) A nosotros nos gusta viajar, ¿a ti?, y te vamos a proponer una escapada a Helsinki, es la capital y la ciudad más grande de Finlandia. Está situada en la costa sur del país, a la orilla del golfo de Finlandia y forma parte de la región de Uusimaa.

Para muchas personas resulta fascinante visitar este país nórdico, ya que su arquitectura, gastronomía, diseño, costumbres y hasta el argot local de las calles atestigua un pasado bajo dominio ruso y sueco.

En este post te mencionaré algunos lugares que no puedes dejar de ver si decides conocer la capital de Finlandia.

En primer lugar, no puedes perderte la famosa “Catedral de Uspenski”. El centro de poder político y religioso de Helsinki se encuentra en la plaza del Senado, en pleno Barrio Tori, muy cerca del puerto de la ciudad, donde convergen la plaza del Mercado y el Ayuntamiento. Es precisamente en esta plaza donde se alza la imponente catedral luterana de estilo neoclásico, que es sin duda uno de los símbolos de Helsinki.

La catedral de Uspenski, fue diseñada por un arquitecto ruso y se terminó de construir en 1868, y su diseño arquitectónico combina influencias orientales y occidentales. Sin duda es un espectáculo visual que atrae a miles de turistas cada año.

En segundo lugar, también debes visitar el reconocido “Distrito del Diseño”. Este distrito es el lugar de la capital donde se concentran la mayor parte de las tiendas de diseñador, sobre todo de prestigiosas marcas finlandesas de ropa, muebles, vidrio o porcelanas.

Muy cerca de este sitio tendrás acceso a la terraza del Hotel Tori, una cafetería acristaladas desde donde encontrarás las mejores vistas panorámicas de Helsinki.

Por último, pero no menos importante, es imprescindible conocer la famosa “Capilla del Silencio”. La Capilla del Silencio Kamppi, posee una curiosa y única construcción de madera que te dejará positivamente sorprendido. Además, está ubicada en una de las más céntricas plazas comerciales de la ciudad.

Cerca de esta hermosa Capilla están las calles más multiculturales de Helsinki, donde se concentran los mejores hoteles y restaurantes, las más atractivas terrazas y las tiendas de las marcas más caras.

Así que ya sabes, si decides aventurarte y conocer este hermoso destino, no dejes de visitar estos tres lugares. Seguro te encantarán.

Soraya Andreina Pérez

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¿Un viaje a Islandia?: Prepara las maletas…

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(Naberco) – Esta semana en nuestra sección de viajes te vamos a proponer para cuando tengas tiempo o dinero una viaje a la República de Islandia, es una nación localizada en el extremo noroeste de Europa, cuyo territorio abarca la isla homónima y algunas pequeñas islas adyacentes en el océano Atlántico, entre el resto de Europa y Groenlandia.

Este fascinante destino, cuenta con una población de aproximadamente 350 000 habitantes y una superficie de 103 000 km².

Debido a su ubicación, este es un país con gran actividad volcánica y geológica, factor que afecta en gran medida al paisaje del territorio islandés. El interior del país consiste en una meseta caracterizada por desiertos, montañas, glaciares y ríos glaciales que fluyen hacia el mar a través de las tierras bajas. Gracias a los efectos de la corriente del Golfo, tiene un clima templado en relación con su latitud y provee un entorno habitable.

Pero precisamente por su contexto volcánico y geológico, viajar a Islandia puede ser toda una aventura. Este territorio del que muy poco se habla, posee los destinos más apasionantes y conmovedores que pueden robarle el aliento a cualquier turista.

Las agencias de viaje recomiendan viajar a Islandia en verano porque es la época del año donde los visitantes podrán encontrar un clima más benévolo que les permitirá hacer un mayor número de actividades.

Para viajar a Islandia a los ciudadanos de la Unión Europea sólo se les exige un pasaporte o un carnet de identidad con validez mínima de 6 meses. Varias compañías aéreas viajan de Madrid, Barcelona o Alicante hasta Islandia durante todo el año. Algunas de ellas son: Iceland Air que opera en temporada alta, Iberia, Vueling y Wow Air.

El costo del billete es aproximadamente de 300 euros ida y vuelta por persona, lo cual, lo hace un destino económico además de fascinante.
Ahora bien, ¿qué lugares se deben visitar en Islandia? Aquí te mencionaré una lista de los sitios turísticos que no te puedes perder:

Las aguas termales en Myvatn:

En la norteña ciudad de Myvatn vivirás una experiencia auténtica sumergiéndote en las aguas calientes y azules islandesas sin multitudes o costes excesivos.

Subir hasta la torre de la iglesia de Hallgrimskirche en Reikiavik:

Esta famosa iglesia islandesa no es sólo la pieza de arquitectura más interesante del país, sino que además ofrece las mejoras vistas de Reikiavik. Se puede subir a pie o por ascensor.

Alojarse en una casa de hierba tradicional islandesa:

Muchas de las tradicionales casas islandesas de tejados cubiertos de césped han sido convertidas en hostales a lo largo del país y hospedarse en ellas es una experiencia única e inolvidable.

Bucear la Placa Continental: Buceadores y amantes del esnórquel pueden dirigirse a la grieta de “Silfra”, conocida por ser el único lugar en la tierra donde se puede bucear entre dos placas continentales.

Subir la cascada de Seljalandsfoss:

Lo que hace a Seljalandsfoss especial es el hecho de que sea una de las pocas cascadas en Islandia a la que puedes acceder por detrás. Estar tras las cataratas da la posibilidad a los visitantes de vivir una experiencia única y les permite sentir la verdadera magnitud de una de las cascadas más majestuosas de Islandia.

Visitar la Laguna Azul:

Se trata de una de las atracciones más visitadas del país, donde las vaporosas aguas son parte de una formación de lava. Las aguas templadas son ricas en minerales como sílice y azufre y bañarse en la Laguna Azul se dice que ayuda a personas que padecen de enfermedades de la piel. La temperatura del agua en el baño y la zona de natación de la laguna tiene una media de 40 °C (104 °F).

Así que ya lo sabes, si tienes ganas de tomarte unas vacaciones y visitar un lugar totalmente mágico y diferente, Islandia es una excelente opción.

Soraya Andreina Pérez

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