Presidente alemán pide persecución consecuente de abusos de menores

Frank-Walter Steinmeier
Foto: Wolfgang Kumm/dpa

Berlín, 8 abr (dpa) – El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, exigió hoy que se persiga con rigor el abuso sexual infantil, según al entregar la Orden del Mérito a activistas de apoyo a las víctimas.

Matthias Katsch y Klaus Mertes, que apoyan a víctimas de abusos sexuales, denunciaron casos descubiertos en la iglesia católica.

El mandatario pidió que se mejore la protección de niños y jóvenes. “Hay que evitar que el mismo agresor encuentre siempre nuevas víctimas en nuevos lugares. No bastan las persuasiones con buena intención y las exigencias de penitencia individual”, recalcó Steinmeier durante la ceremonia de condecoración.

“Estos casos no deben ser tratados nunca más como asuntos internos de las instituciones afectadas, incluidas las iglesias”, advirtió.

Katsch y el sacerdote Mertes apoyan a las víctimas de abusos sexuales en la iglesia católica y el esclarecimiento de los hechos. A comienzos de 2010, hicieron públicos numerosos casos de abusos en la escuela secundaria católica Canisius-Kolleg de Berlín que databan de los años 70 y 80.

El ex alumno Katsch tuvo una participación fundamental en destapar los casos. Mertes, rector del colegio jesuita berlinés en 2010, contactó mediante una carta a los ex alumnos de los cursos afectados y prometió esclarecerlos.

Tras ello, numerosos otros casos salieron a la luz en todo el país. El escándalo sumió en una profunda crisis a la iglesia católica en Alemania.

El presidente elogió a Katsch y Mertes: “Han defendido a los más débiles de entre nosotros, a los niños y jóvenes profundamente heridos en el cuerpo y en el alma, a los olvidados o silenciados durante mucho tiempo”.

Al mismo tiempo, criticó: “Durante décadas, poderosas instituciones han extendido un manto de silencio sobre miles de casos de abusos. Los niños y jóvenes que los sufrieron a menudo fueron dejados solos y sin apoyo”.

Añadió que las víctimas al mismo tiempo se encontraban en un gran dilema, porque no pocas veces la institución en la que fueron abusados había sido su hogar y un entorno donde tenían amigos. “Para las víctimas es casi insoportable que, en demasiados casos, no haya habido castigos penales, también debido a la prescripción”.