El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas reunirá esta semana en Madrid a especialistas de Europa y Estados Unidos para estudiar la relación entre metabolismo, obesidad y cáncer.

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) reunirá esta semana en Madrid a investigadores de referencia de Europa y Estados Unidos para analizar una de las grandes preguntas abiertas de la oncología: qué papel juega el metabolismo, y en particular la obesidad, en el desarrollo y la evolución del cáncer, y cómo una dieta adecuada puede formar parte del tratamiento oncológico.
El encuentro, titulado ‘CNIO-CaixaResearch Frontiers Meeting: Metabolism and Cancer: Insights from Obesity and Beyond’, abordará en la sede de Madrid del CNIO entre el 20 y el 22 de mayo estudios científicos y debates técnicos sobre los mecanismos biológicos que conectan la nutrición, el metabolismo y la enfermedad tumoral, así como la posibilidad de que la dieta, el ejercicio y otras intervenciones sobre el estilo de vida puedan incorporarse en el futuro a estrategias de prevención y tratamiento, según detalló el centro.
La cita forma parte de una serie de congresos científicos de alto nivel en los que una veintena de expertos internacionales presentan los avances más recientes ante una comunidad ampliada de alrededor de un centenar de especialistas.
La relación entre obesidad y cáncer está ampliamente documentada desde el punto de vista epidemiológico. El exceso de peso se asocia con un mayor riesgo de desarrollar al menos 13 tipos de tumores, entre ellos el colorrectal, el de mama y el de hígado, siempre según datos del CNIO.
Sin embargo, el gran reto científico no es solo constatar esa relación, sino entender cómo se produce. Ese será uno de los ejes del congreso, que analizará procesos como la inflamación crónica generada por el exceso de tejido adiposo, las alteraciones hormonales, incluido el aumento de insulina y de factores de crecimiento, y los cambios en el metabolismo celular que pueden favorecer la proliferación tumoral. Estos factores actúan de forma interconectada y ayudan a explicar por qué la obesidad no solo puede aumentar el riesgo de cáncer, sino también influir en su progresión y en la respuesta del organismo frente a la enfermedad.
EL TUMOR NO ACTÚA AISLADO
Uno de los cambios de paradigma que abordará el encuentro es «la visión del cáncer como un proceso sistémico». Lejos de comportarse como una masa aislada, el tumor interactúa con el resto del organismo a través del metabolismo y establece señales con órganos como el hígado, el músculo o el tejido adiposo, según detalló el centro. Los expertos analizarán el papel activo del tejido graso en el crecimiento tumoral, la comunicación metabólica entre órganos, la influencia del sistema inmunitario y la posibilidad de interrumpir estas señales como estrategia terapéutica.
Más allá de la prevención, el congreso explorará si la nutrición y el estilo de vida pueden tener un papel directo en el abordaje del cáncer. Entre los temas previstos figuran el impacto del ejercicio físico en la evolución de la enfermedad, las funciones del tejido adiposo más allá del almacenamiento de grasa, las alteraciones energéticas de las células tumorales y la caquexia, un síndrome asociado a la pérdida de masa muscular frecuente en pacientes oncológicos.
El trasfondo es un «problema de salud pública creciente». La obesidad afecta a una proporción cada vez mayor de la población y se considera «uno de los factores de riesgo modificables más relevantes para el cáncer». Comprender mejor su vínculo con la enfermedad podría abrir la puerta a nuevas formas de prevención basadas en alimentación y ejercicio, pero también a terapias innovadoras dirigidas al metabolismo tumoral, concluyó el CNIO.