¿Cómo explican los padres las diferentes reglas entre hermanos?

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Foto: Jens Kalaene/dpa

(dpa) – Quién puede hacer qué cosa y cuándo es un tema de permanente controversia entre hermanos. Los pequeños suelen estar frustrados, porque por lo general gozan de menos libertades que sus pares mayores.

Estos, a su vez, se ponen nerviosos cuando tienen que hacer concesiones o compromisos en favor de los de menor edad. ¿Cómo pueden regular los padres este dilema?

En primer lugar, los progenitores tienen que despedirse de la idea de poder complacer a todos. Además, las peleas son intrínsecas a la relación entre hermanos y no podrán ser superadas como por arte de magia.

“Los padres sobre todo deben ver de situación en situación lo que es adecuado y en lo posible incluir al niño mayor en las negociaciones”, recomienda Dana Mundt, pedagoga social y asesora online de la conferencia federal de consultoría educativa de Alemania.

Los padres deben poder dispensar el mismo trato en lo referido a las reglas más importantes: lavarse los dientes, comer todos juntos y quien termine primero debe preguntar si tiene permiso para levantarse. “Esto rige al menos cuando el hermano o la hermana menor ya no tenga corta edad”.

A la vez, los padres pueden reflexionar: ¿qué puede ser una compensación, qué más se puede permitir el hijo mayor y por más tiempo, o qué cosa adicional podría tener?

La frustración del más pequeño puede ser contrarrestada por los padres explicando de manera breve y adecuada a su edad que el hermano o hermana mayor antes tampoco contaba con permiso para hacer todo lo que quería.

Mundt apunta que es razonable fijar diferentes pautas sobre todo para el uso de los medios. En lo que se refiere a mirar conjuntamente la televisión, lo mejor es orientarse por el niño más pequeño.

A cambio, el hermano o hermana mayor tendrá permitido usarlos durante más tiempo o mirará cada tanto algún contenido que ya sea apto para su edad.

Los padres pueden ahorrarse disputas en cuestiones en las que prácticamente no se admiten tratos diferentes, como por ejemplo el tema de los dulces. Quien en el caso del primer hijo pudo enarbolar la bandera de criarlo “sin azúcar”, tendrá más dificultades para sostenerla con el segundo o el tercero.

“El hijo más pequeño no solamente se orienta por los adultos, sino también por sus hermanos”, indica la especialista.