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Revista de Ocio

Recetas de memoria: cocinar lo que no se olvida

NabercoBy Nabercoagosto 10, 2026No hay comentarios4 Mins Read

En muchas cocinas asturianas existe una libreta con tapas de hule, guardada en algún cajón desde hace décadas. Letra apretada, cantidades a ojo, algún borrón de aceite que ya forma parte de la propia receta. «Un puñado de esto», «hasta que veas que está», «lo que te pida la masa»: indicaciones que bastaron durante años a quien las escribió, y que hoy resultan casi indescifrables para quien las hereda.

Recetas de memoria cocinar lo que no se olvida
Foto: 123rf.com

Ese cajón existe en buena parte de los hogares, aunque cambie el mueble, el pueblo o la receta concreta. Y en algún momento, alguien lo abre. A veces por un domingo sin planes, a veces por frío, a veces simplemente porque se echa de menos a quien la escribió.

La tarta o la torrija que sale de ahí rara vez coincide con el original. Faltan las manos que la hacían, el horno antiguo, esa forma particular de no medir nada y acertar siempre. Pero el resultado, aunque distinto, suele cumplir su función: basta con que huela parecido para que el primer bocado traslade a una cocina que ya no existe.

Una actividad que se adapta a cualquier compañía

Este tipo de recetas no exige un contexto concreto. Se puede cocinar en solitario, recuperando un gesto casi automático que alguien enseñó de pasada, sin darle mayor importancia en su momento. También puede convertirse en plan compartido: en pareja, discutiendo sobre un ingrediente que nadie recuerda con certeza si llevaba la receta original; o en grupo, comparando versiones de una misma tarta que nunca terminan de coincidir entre sí.

En familia, además, suele adquirir un valor añadido. Quienes nunca conocieron a la persona que inventó esos bombones o esa tarta terminan apreciándola igualmente, porque la memoria de un sabor se transmite incluso sin recuerdo directo detrás. Un niño que hoy prueba una torrija hecha «como la hacía la bisabuela» no tiene ningún recuerdo propio al que agarrarse, y sin embargo, con el tiempo, esa misma torrija puede acabar siendo también su recuerdo, heredado sin haberlo vivido de primera mano.

El hueco que queda siempre

La mayoría de estas recetas tienen una laguna: una cantidad que no llegó a apuntarse, un paso que se daba por sobreentendido, un matiz que solo existía en la memoria de quien cocinaba. Ese vacío no resta valor a la receta, más bien lo contrario: obliga a quien la retoma a decidir cómo completarla, ya sea preguntando a algún familiar, improvisando una cantidad aproximada, o simplemente probando hasta dar con el punto que encaja.

Es habitual que distintos miembros de una misma familia guarden versiones ligeramente distintas de una receta idéntica en origen. Cada uno completó ese hueco a su manera, con su propio criterio, y ninguna versión es más legítima que otra. Al final, todas comparten el mismo punto de partida: una receta incompleta que cada persona termina a su modo.

Un gesto sin necesidad de ocasión especial

No hace falta una fecha señalada para retomar una receta antigua. Basta con que aparezca la libreta mientras se busca otra cosa, o con el deseo puntual de comer algo distinto a lo habitual. El resultado puede no parecerse demasiado al original —más seco, más dulce, con una forma que el original jamás habría tenido—, pero durante el rato que dura la elaboración se recupera algo que sí permanece intacto: la sensación de volver, aunque sea brevemente, a una cocina que solo existe ya en el recuerdo.

Más que una receta

Estas recetas heredadas no destacan por su precisión ni por su técnica. Muchas ni siquiera funcionarían en un concurso de cocina, porque no están pensadas para impresionar a nadie. Su valor está en otro sitio: en que cada vez que se hacen, algo de quien las creó vuelve a estar presente, aunque solo sea en el olor que deja el horno encendido durante una tarde cualquiera.

Por eso conviene no perderlas del todo. No hace falta guardarlas con solemnidad ni tratarlas como reliquias intocables. Basta con seguir haciéndolas de vez en cuando, aceptando que saldrán distintas cada vez, y dejando que cada nueva versión añada una capa más a una historia que ya llevaba, sin saberlo, varias generaciones cocinándose.

Gastronomía
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