Madrid Salud ha detectado un aumento del consumo recreativo de cloretilo entre adolescentes y jóvenes y advierte de los graves riesgos físicos, neurológicos y cardíacos de esta sustancia.

El Servicio de Prevención de Adicciones (PAD) del Organismo Autónomo Madrid Salud del Ayuntamiento de Madrid ha alertado sobre un “aumento significativo” del consumo recreativo de cloretilo entre adolescentes y jóvenes, una sustancia legal y de fácil acceso que provoca un «subidón rápido» pero esconde “graves riesgos físicos, neurológicos y cardiacos”.
Desde el PAD explican que en los últimos meses los profesionales de prevención y equipos de intervención socioeducativa han detectado este incremento del consumo, especialmente en contextos de ocio nocturno y asociado al alcohol y otras sustancias. El cloretilo, o cloruro de etilo, es un espray frío utilizado como anestésico local de acción rápida en botiquines deportivos, consultas médicas y estudios de tatuaje.
El patrón de consumo más habitual consiste en pulverizar el espray sobre una prenda o tela para inhalar sus vapores, lo que provoca en segundos efectos como euforia, desinhibición, mareo y alteración de la percepción. Según Madrid Salud, su bajo precio y su aparente legalidad lo convierten en una sustancia de fácil acceso y «aparente inocuidad» para algunos adolescentes, aunque su uso inhalado es «clínicamente muy peligroso».
Este consumo, según el PAD de Madrid Salud, encaja con nuevos patrones que no siempre responden a la búsqueda de «fiesta», sino a “dinámicas más amplias relacionadas con consumo impulsivo y grupal, con la presión del entorno para probar cosas nuevas y de fácil acceso sin el estigma de sustancias ilegales, el objetivo de desinhibición rápida, la búsqueda de sensaciones intensas y la falta de aceptación del aburrimiento”.
Los expertos advierten de que es imposible controlar la dosis inhalada y el paso de la euforia a la intoxicación grave puede ser «cuestión de segundos». La literatura científica, según el PAD, describe efectos adversos neurológicos, como “mareos, pérdida de coordinación, confusión y convulsiones”, y cardiacos, como “arritmias graves que pueden desembocar en una parada cardiorrespiratoria”. Uno de los riesgos más documentados es el «síndrome de muerte súbita por inhalantes», asociado a “alteraciones bruscas y sostenidas del ritmo cardiaco que pueden aparecer incluso en personas sanas”.
El fenómeno guarda similitudes con el auge del óxido nitroso, ya que ambos son productos de venta legal con una baja percepción de peligrosidad y su consumo se difunde en redes sociales. Por ello, el Servicio PAD considera que una prevención eficaz empieza al evidenciar los primeros indicadores.
Finalmente, la entidad subraya que la prevención no consiste solo en advertir del peligro, sino en «ayudar a adolescentes y jóvenes a fortalecer su capacidad de afrontamiento, su regulación emocional, su pensamiento crítico y su autoestima» para que puedan gestionar sus emociones sin recurrir a sustancias.