Como entrenador me siento triste por la noticia de que Xabi Alonso ya no es entrenador del Real Madrid. Es un palo muy duro ver cómo no has podido lograr, como mínimo, el gran éxito que conseguiste la temporada anterior con el Bayer Leverkusen, donde fuiste el mejor entrenador del mundo junto con Luis Enrique.

Tu equipo quedó, por primera vez en la historia, campeón de Bundesliga y de Copa, y solo perdiste un partido en toda la temporada, en la final de la UEFA Europa League, al caer por tres a cero frente al Atalanta. Es un éxito tan grande para la afición alemana, que los alemanes cantaban en español “ser español…” con orgullo, miles de personas agradeciendo lo que tú has logrado, demostrando que eres un grandísimo entrenador. De verdad me he alegrado mucho porque la gesta ha sido impresionante, la de un hombre de fútbol, hijo de Alonso, un gran futbolista de la Real Sociedad y de la selección española, y una gran persona, a quien he tenido el gusto de conocer en el curso nacional de entrenadores en Madrid.
Este año, en el Real Madrid, ves que no es lo mismo entrenar a un equipo que te han dado, con estrellas, pues se demuestra que hay jugadores que no saben jugar para el equipo, y lo que verdaderamente vale es el juego de conjunto, en el cual todos tienen que correr y jugar para todos: meter goles y dar pases de gol, rematar de cabeza y despejar de cabeza en tu área, atacar y defender todos.
Hubo equipos muy buenos en los cuales había grandes futbolistas. La selección brasileña campeona del mundo de Tostao, Rivelino, Pelé, jugaban todos para todos, con el extremo Jairzinho, que marcó un gol en todos los partidos. La Real Sociedad de Ormaechea, que quedó campeona de Liga, o el Athletic de Clemente, que quedó campeón de Liga y Copa sin Sarabia, con gol de Endika en la final, ganando al Barcelona, donde todos jugaban en conjunto. Y la selección española con De la Fuente, de Yamal con 17 años y Jesús Navas con 38, que logró anular a Mbappé frente a Francia y quedaron campeones, sorprendiendo al mundo entero, con jugadores que juegan en conjunto con una confianza total. Y el mismo Luis Enrique, que consigue con el PSG quedar campeón, con Vitinha y Fabián, por primera vez en la historia, de Champions y del mundo, sin estrellas, con una ideología común: jugar todos para todos, y el que no corre no juega.
Vayas donde vayas, Alonso, te deseo lo mejor.
Helio. Entrenador nacional de fútbol