En la temporada anterior, los cuatro equipos ingleses Manchester City, Arsenal, Liverpool y Aston Villa partían con el objetivo de ganar o llegar lo más lejos posible.

En la Liga Top 32, el Liverpool quedó primero arrasando, con siete victorias y una sola derrota. El Arsenal terminó tercero, con una derrota, un empate y seis victorias. El Aston Villa fue octavo, con dos derrotas, un empate y cinco victorias. Los tres equipos lograron clasificarse entre los ocho primeros, accediendo directamente a los octavos de final. El éxito de estos tres conjuntos despertó muchas ilusiones entre sus aficiones.
El Manchester City de Guardiola, sin embargo, quedó en un mediocre puesto 22, muy lejos de las expectativas, con solo tres victorias, dos empates y tres derrotas. El supuesto dominio inglés era un espejismo.
Mientras tanto, el Real Madrid finalizó en el puesto once, con tres derrotas, confirmando el pobre camino que ya llevaba.
Llegaron los octavos de final: el Real Madrid eliminó al Manchester City. Fue un golpe muy duro para el equipo de Guardiola, eliminado tan pronto pese a los grandes fichajes realizados, pues su objetivo siempre es ser campeón.
El Barcelona terminó segundo, demostrando ser un equipo muy fuerte, con solo una derrota. El Inter fue cuarto, también con una sola derrota y apenas un gol en contra en ocho partidos, un detalle que pasó inadvertido para muchos técnicos. Ambos llegaron a semifinales, donde el Inter eliminó al Barcelona, que partía como uno de los posibles campeones.
En el Top 32, el PSG era un equipo sin estrellas y quedó en un discreto puesto 15, con tres derrotas, un empate y cuatro victorias. No figuraba entre los candidatos al título para nadie.
El PSG llegó a octavos frente a un Liverpool que había sido líder y era considerado el rival a batir. Y lo eliminó en la primera ronda. Fue el primer aviso serio: ojo con ellos. El conjunto inglés, favorito para muchos, quedó fuera.
En cuartos de final, el PSG eliminó al Aston Villa de Emery por cinco a cuatro en el global. El equipo de Emery luchó a muerte, pero no pudo doblegar al conjunto francés, que siguió demostrando ser un gran equipo.
El Arsenal, en cuartos, eliminó al Real Madrid ganando los dos partidos. En la ida, el Madrid salió demasiado conservador y quedó sentenciado por no ir a buscar el gol. Tras el primer tanto, el Arsenal pudo lograr una goleada de escándalo, evitada únicamente por Courtois, el mejor del partido con paradas increíbles. Solo fueron tres a cero. Con ese triunfo, el Arsenal se colocaba como uno de los grandes favoritos. En la vuelta volvieron a ganar por uno a dos.
En semifinales, el PSG eliminó al favorito Arsenal. Para mí, el equipo más competitivo era el parisino, y lo confirmó llegando a la final y ganando los dos partidos —1-0 y 1-2— al conjunto de Mikel Arteta, que venía fortísimo. Vaya pasada de Luis Enrique: llegó a la final eliminando a los tres equipos ingleses, y lo hizo jugando y luchando, con actuaciones sobresalientes de Vitinha, Fabián y un Dembélé que corrió como un auténtico atleta.
Así es la Champions. El PSG de Luis Enrique, sin estrellas, campeón con un Dembélé que, cuando llegó al Barcelona, incluso le costaba ir a entrenar. Luis Enrique lo transformó. La Champions se gana con trabajo diario. Hay que estar muy despierto para ganarla. El equipo parisino eliminó a tres equipos ingleses. Así es el fútbol.
Insisto: hasta los octavos de final, los equipos ingleses llevaban un camino fortísimo, con demasiadas ilusiones. Pero para ganar hay que saber lo que cuesta ser campeón. Para ganar la Champions hay que mantener un nivel altísimo toda la temporada.
Esta temporada veremos nada menos que a cinco equipos ingleses clasificados: Arsenal, Liverpool, Manchester City, Tottenham y Newcastle.
Helio del Busto – Entrenador Nacional de Fútbol