Scaloni no lo ha sacado de la cancha. El seleccionador argentino, con un gol de ventaja frente a Austria en el Mundial, confía en Messi, pues, aunque sea el minuto 95, no lo sustituye; quiere ganar por más goles. No hay descanso para el joven y genial Messi. Llevaba cuatro goles y, con este que voy a narrar, cinco goles, y nadie juega para él. Juega él para el equipo.

Messi: talento, desmarque, control, temporización ofensiva, visión de juego, pase de gol al compañero Julián Álvarez… En vez de quedarse a ver el gol de Julián Álvarez, sigue la jugada al posible rechace y allí enseña: finta, amago de tiro, regate, furia y tiro por dos veces. De verdad, un auténtico golazo, de un jugador que juega para todos, con hambre y de victoria total.
Argentina defendiendo todo el equipo menos Messi. Estaban uno a cero, esperando en campo contrario, en el interior por la derecha, con todo su equipo replegado tratando de evitar el empate. Argentina recupera un balón y se fabrica un contraataque, y Messi recibe un pase largo, con dos contrarios pendientes de él, marcándole la espalda. Controla y les recorta con un quiebro magistral, de izquierda, dejándoles descolocados a los defensas. Mientras recibía el balón, espera que algún compañero solicite un pase de gol. Y por el centro, desde muy atrás, aparecen Leandro Paredes y Julián Álvarez, como flechas, en una carrera de cincuenta metros, de contraataque total. Messi hace una asistencia de gol genial, a su izquierda, a Julián, que recibe y conduce, quedando solo en un uno contra uno frente a Schlager, y tira por alto, y el guardameta austriaco logra desviar con la mano. El rechace lo recoge Leandro Paredes, que acompañó la jugada, quien, sin poder rematar el gol, se lo pasa a Messi, que también apoyó la jugada y que, en vez de quedarse mirando, corrió hacia la portería a un posible rechace o pase. Recibe el balón de Paredes y, ante tres defensas más el portero, amaga que tira, regatea al portero y tira muy fuerte ante tres defensas debajo de la portería, y Stefan Posch desvía. El balón vuelve a quedar colgado y allí aparece otra vez Messi, con máxima rapidez, que vuelve a tirar ante tres defensas y marca un gol, largo en su ejecución, pero de cine, porque la jugada no acababa nunca y Messi demuestra un olfato de gol insuperable. Por eso es el jugador que más goles lleva en este momento de todos los Mundiales.
Helio del Busto.
Entrenador Nacional.de fútbol